Jiu Jitsu como terapia

Jiu Jitsu como terapia

El Jiu Jitsu es la práctica de uno de los deportes de las artes marciales que se califica como el arte de la defensa personal especializado en Brasil, pero oriundo de Japón. La terapia del Jiu Jitsu se ha extendido en el ámbito de ayuda para los niños con síndrome de Down.

Cuando la práctica del Jiu Jitsu se basa en restablecer la salud de las personas, se requiere de la investigación de nuevos métodos que ayuden a cumplir dicho objetivo. Debido a la escasez del sistema en la flexibilidad, esta técnica resulta ardua, lo cual implicar edificar superiores contextos.

¿Cómo influye el Jiu Jitsu en la parte psicológica?

La influencia del Jiu Jitsu psicológicamente trata de convertirse en una destreza de orden que intenta infundir las habilidades en momentos de defensa en la vida cotidiana como medio de resguardo y ataque.

Desde el comienzo de las terapias psicológicas, al igual que el Jiu Jitsu, se estudia cómo experimentan lo que estas técnicas le brindan al paciente-alumno, alumno-paciente; el cómo se realizan, cómo se aplican, contra quién se aplican, sabiendo los niveles de dificultad de cada uno, su fuerza y la técnica general.

El continuo roce del Jiu Jitsu desarrolla patrones vinculares que son adecuados para el comienzo de la estimulación neuro-sensorial prematura; este estímulo lleva a cabo patrones de vías neuronales que le abren paso a la empatía, al amor, a la creencia del otro, entre otras cosas.

Los jóvenes emparentados al programa que contienen problemas sociales, por su parte, tienden a mejorar el uso de patrones verbales y físico agresivos, son impetuosos, no poseen normatividad social, e incluso algunos han atravesado traumáticas experiencias de abuso, tanto físico, sexual, y hasta verbal.

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Dicho contacto continuo ejercido en este deporte estimula a la libertad de neurotransmisores en sus cerebros al igual que las hormonas que se encuentran a lo largo de todo su cuerpo, la cual los convierte en más conscientes, los enfoca más y los conecta a ellos mismos internamente.

El contacto físico durante

Este contacto físico realizado de manera muy cercana, en el contexto del ejercicio del Jiu Jitsu, hace que el cuerpo y la mente se unan y reaccionen a la par, activando todos sus sentidos e instintos, no solamente para huir o quedarse a luchar, sino también para estar totalmente alerta de cualquier situación.

La adrenalina, la anodrenalina, y el cortisol llenan todo el cuerpo y la sinapsis, bajando los tiempos de reacción, con el entrenamiento en el suelo tatami puzzle tanto en el de 2 cm como en el de 4 cm lo cual incrementa el ritmo cardiaco del cuerpo junto con la respiración, y ayuda a mejorar el enfoque del momento y aumenta la consciencia referente a la situación.

A la hora de poseer una conciencia plena durante la realización de los entrenamientos, los alumnos-pacientes, pacientes-alumnos aprender a reconocer un poco más el entorno que los rodea, las sensaciones del mismo y las experiencias que relacionen inmediatamente.

Debido a la situación de estrés que se adquiere gracias a la posibilidad de estar propenso a verse en una situación de ahorcamiento o control, el cerebro automáticamente activa un uso de patrones básicos de modo de supervivencia que le indican a la mente la manera de cómo evitar dicha situación.

En dichas situaciones, el cerebro reconoce el medio de supervivencia y obliga al individuo a ser orientado con gran intensidad las experiencias inmediatas.

De esta forma, el paciente-alumno engrandece cada una de las traumáticas experiencias en las que pudo haber estado involucrado y resinifica su combate interno en nuevos patrones; aprender a luchar contra una situación de estrés, a dominarla y a darse cuenta que no necesita llegar a un máximo punto de daño ante la lucha.

Asimismo, mientras que va avanzando y racionalizando la experiencia vivida, el alumno (Que puede estar sumergido en algún vicio debido a dichos traumas) se da cuenta de que no necesariamente la única forma de poder huir, correr, o cualquier otro tipo de escapatoria a sus problemas es el consumo de alguna sustancia dañina.

El desarrollo del Jiu Jitsu, igualmente que, en la psicoterapia junta, se realiza una labor escalonada de autoconocimiento, de igual forma que la búsqueda de metas diarias contra su misma persona y las demás.

Cuando la persona opta por la ayuda psicoterapéutica, tanto deportiva como especializada, comienza generalmente con miedos, temores y rechazos a los métodos de ayuda, se les dificulta no congelarse como simple técnica de resguardo del sistema nervioso, o incluso se vuelven agresivos hacia los demás.

El entrenamiento que se basa en días

Pero, con el paso de los días, la base física y psíquica del individuo se acopla a la situación, dándole el lugar a la exploración de nuevas técnicas, patrones de conducta, planificación de reacción y movimiento posterior, entre otras cosas.

Con el apoyo del Jiu Jitsu a las terapias no convencionales, los alumnos o pacientes se encuentran sumergidos en un constante desarrollo y adquisición de nuevas técnicas, obligándolos a su vez a continuar un desarrollo incesante como personas.

Uno de las enseñanzas más deslumbrantes en la práctica del Jiu Jitsu es el poderse dar cuenta de que el alumno tiene la posibilidad de poder sobrevivir o incluso hasta defenderse de un ataque de un oponente superior a él, tanto en tamaño, como en fuerza.

Gracias a esto, el Jiu Jitsu se relaciona como una experiencia de curación y renovación para las personas que han estado involucrados en situaciones de poco apremio, pues asimilan que en este deporte una vulnerable colocación puede pasar a ser en una a favor.

Además, también podrán experimentar, mediante una colocación de técnica o guardia cerrada, una cierta incomodidad o vulnerabilidad al principio, pero mientras pase el tiempo lograrán formar una experiencia de seguridad, desarrollo, o confianza hacia ellos mismos, al cambiar la vulnerabilidad arrastrada con una nueva experiencia en la que se defienden.

Con lo anteriormente relatado, se puede dar a entender que la utilización del Jiu Jitsu como terapia, se puede transformar en un instrumento con un uso de re-ingeniería psicológica, que brinda a los alumnos un área para su desarrollo personal, en la experiencia de formar parte de una familia que brinda apoyo mutuo y no discriminan.

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