Artes marciales

Karate ¿Arte marcial o forma de vida?

La sabiduría y el conocimiento que ofrecen las artes marciales es algo que debe conservarse en la sociedad moderna. La herencia intelectual asiática abarca todo el ciclo de la vida que la mayor parte de la psicología occidental ha evitado cuidadosamente. El practicante que ve su entrenamiento como un mero medio de autodefensa eventualmente se dará cuenta de que sus esfuerzos no son gratificantes.

El Camino Marcial es nada menos que el autocultivo y la promoción de una conducta virtuosa. La prueba más importante de un artista marcial es siempre la más difícil, y eso ocurre invariablemente en el momento más inoportuno. Por eso se le llama «arte marcial».

La elección de posibilidades

La forma más alta de competencia en las artes marciales es poder alejarse de una pelea sin tener que luchar. La lucha a menudo solo perpetúa más lucha; aunque cuando se enfrenta a un mal recurrente, puede que no haya otra opción. Como un animal acorralado en un rincón donde la retirada ya no es posible, se prepara para el enfrentamiento final definitivo.

El verdadero artista marcial tiene suficiente fuerza interior y confianza para saber que nunca tiene que demostrar su habilidad por el mero hecho de ser teatral o incluso para satisfacer las necesidades de su propio ego.

Sabe que, si no tiene otra opción, está preparado para reaccionar ante un ataque no provocado reuniendo todas las capacidades dentro de sí mismo. Incluso si es derrotado por un oponente más formidable, aún podría alejarse con su orgullo intacto porque sabe que hizo todo lo que pudo, primero para evitar la pelea, y luego hacer todo lo posible para ganarla. Si ha hecho todo lo posible, entonces ha pasado la prueba independientemente del resultado del apretado.

En ciertos aspectos, los individuos de la sociedad moderna deben enfrentarse a situaciones de vida o muerte, aunque sólo sea metafóricamente. Un individuo siempre es capaz de ir más lejos, haciendo más de lo que sabe. Su potencial siempre supera su alcance. La identidad de un hombre radica en la elección de las posibilidades que se le abren, lo que le da el poder de tomar decisiones sostenidas.

Alcanzar una paz interior duradera

Sin un contexto moral y espiritual, no se puede alcanzar una paz interior duradera. Esto se debe a que la felicidad no se puede definir completamente en términos de riqueza, poder, fama o incluso posteridad. Sabiendo esto, un individuo puede rechazar su preocupación por las posesiones y el estatus, y mejorar su suerte en la vida al tomar conscientemente decisiones directas sobre quién es, qué tiene y qué hace.

El artista marcial que entrena con disciplina y vive con virtud alcanza un aura de energía, concentración y dominio. Lo siente en cada fibra de su cuerpo, y este tipo de poder se vuelve evidente incluso para su oponente. Cuando se produzca esta oleada de poder, abrumará a su oponente. Este tipo de poder personal va más allá de la fuerza física y la capacidad técnica. Es la fuerza de una mente tranquila y resuelta que no aceptará el miedo ni el fracaso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *